Publicado en 21 Enero 2014

Niña con una desviación en la columna vertebral que quedó parapléjica ¿Existió mala praxis médica?

La paciente G.F.R. acudió a su hospital el día 17 de octubre de 2009 para el estudio de una malformación vertebral y de los miembros inferiores debido a una desviación en la columna vertebral, conocida como escoliosis.

Un mes después, G.F.R., que tenía antecedentes de displasia ósea múltiple -una enfermedad genética que afecta al crecimiento del hueso- y Síndrome de Stuve-Wideman, fue valorada para otra intervención de cirugía ortopédica, tras una revisión por la Unidad de Neuropediatría del mismo hospital.

El 19 de julio de 2010, G.F.R. ingresó en el Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del mismo centro para realizarle una osteotomía, una operación programada para realizar una corrección angular de los miembros inferiores. A la semana fue dada de alta sin ninguna anomalía.

Sin embargo, casi un año después, el 9 de julio de 2011, ingresó en Traumatología del mismo hospital para ser intervenida con el fin de la corrección de la escoliosis sindrómica de Stuve-Wiedeman. Se le pusieron ganchos y tornillos entre las vértebras.

Durante las maniobras de corrección de la escoliosis se apreció una pérdida brusca del potencial eléctrico del músculo izquierdo Abductor Hallucis Bilateral (ABH), y no existió recuperación al cierre de la cirugía, por lo que existió una afectación medular caudal intraoperatoria durante las maniobras de corrección, que hicieron a la paciente ingresar en el Servicio de Medicina Intensiva (UCI) de ese mismo hospital, donde se apreciaron rasgos dismórficos en la cara y una deformidad en el tórax.

Edema y nuevas pruebas

Cuatro días después, el 13 de julio, se realizó una resonancia magnética de la columna vertebral que denotó un ensanchamiento de la médula espinal por la presencia de edema. Se le indicó un tratamiento con dexametasona, que no pr­­­odujo cambios.

Una semana después, el 22 de julio, se le realizó una arteriografía (una prueba para ver los vasos circulatorios), que mostró una ausencia de vascularización medular arterial, compatible con los hallazgos de la resonancia magnética, pero inespecífico en cuanto a la causa de la tetraplejia.

La paciente fue intervenida de nuevo dos días después, el día 24 de julio, para deshacer las maniobras de corrección vertebral, tras lo cual ingresó en la UCI durante 28 días, de los que solo experimentó una leve mejoría los últimos 4 días.

Posteriormente, la niña ingresó en un hospital de parapléjicos para tratar sus secuelas, entre las que destacan la imposibilidad de mover sus extremidades. Recibió el alta de este centro tres meses después, con diagnóstico de Síndrome de lesión medular de probable etiología isquémica y que le condicionará toda su vida diaria durante el resto de su vida.

¿Existió mala praxis médica? ¿En qué momento? ¿De qué tipo?

El miércoles que viene, la solución.

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Publicado en 15 Enero 2014

7 tipos de negligencias médicas habituales

Como hemos explicado en algunos de nuestros artículos, en algunas ocasiones la salud del paciente se pone en entredicho por una mala actitud del profesional sanitario o el propio sistema de salud, lo que puede producir una negligencia médica.

A continuación vamos a destacar algunas negligencias médicas más comunes. Desde nuestro blog de mala praxis médica hemos realizado una recopilación de las que consideremos que son las negligencias médicas más importantes:

  1. Impericia. El escaso conocimiento o habilidad del médico para interpretar los síntomas y signos del paciente, realizar un diagnóstico o escasa formación para realizar alguna intervención diagnóstica o terapéutica.
  2. Imprudencia. Es la confianza excesiva del médico en la banalidad del cuadro clínico del paciente, o en la percepción de que las complicaciones importantes no pueden ocurrir; y por lo tanto no tomar medidas para prevenirlas.
  3. Mala prescripción de medicamentos. Cuando un paciente presenta una enfermedad y se le prescribe algo que no está indicado para ésta o directamente contraindicado por la situación clínica del paciente, pudiendo tener consecuencias fatales.
  4. Omisión de información al paciente. No Informar adecuadamente sobre el procedimiento, los riesgos ni las alternativas de una intervención, que pueda tener secuelas o sea de alto riesgo antes de ella. El paciente siempre debe conocer y aceptar todo el riesgo que corre para poder decidir.
  5. Errores en intervenciones quirúrgicas. Muchas veces en las intervenciones quirúrgicas se producen errores, bien por circunstancias ajenas al médico, o bien por un puro error humano.
  6. La tardanza en realizar un diagnóstico. Si los profesionales sanitarios tardan mucho en diagnosticar una enfermedad, se puede perder un tiempo vital para realizar el tratamiento adecuado y por lo tanto, afectar la supervivencia del paciente.
  7. No proveer los medios técnicos y/o humanos para el diagnóstico y tratamiento de los pacientes. Ejemplo de esto es cuando una persona presenta un infarto, llama a la ambulancia y esta no llega nunca o le envían una simple unidad de traslado, pero no una UVI móvil.

Un Estudio de Viabilidad de Demanda Por Responsabilidad Profesional le indicará si existe alguna de estas negligencias y sobre todo, si se puede probar científicamente. De este modo se podrá saber si es procedente o no llevar a cabo algún tipo de reclamación.

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Publicado en 15 Enero 2014

Resolución caso sepsis en un bebé de 45 días: Sí existió  mala praxis médica por impericia e imprudencia en la actuación sanitaria

Tras exponer la semana pasada un caso de sepsis en un niño que tras nacer sano murió a los 45 días de vida, esta semana vamos a abordar la resolución del mismo para saber si existió mala praxis o no, y en ese caso, de qué tipo. Sin embargo, antes de la resolución del Estudio de Viabilidad, es importante tener claros los siguientes conceptos:

  • Sepsis: La sepsis es un conjunto de situaciones clínicas provocadas por la respuesta sistémica del organismo ante una infección localizada. A medida que la enfermedad evoluciona, el paciente desarrolla una disfunción orgánica o un fallo en lugares distintos del primer punto de infección.
  • Sepsis neonatal: Se denomina sepsis neonatal en la que aparece durante el primer mes de vida. En esta etapa de la vida la sepsis se asocia con una elevadísima mortalidad.
  • Etiología y diagnóstico: La sepsis puede ser originada por cualquier microorganismo. La evolución final es común, provocando un fallo multiorgánico y el fallecimiento del paciente si no se toman las medidas terapéuticas adecuadas. Como uno de los marcadores bioquímicos más extensamente utilizadas está la proteína C reactiva, cuya presencia en valores altos se asocia con una alta probabilidad de sepsis.
  • Tratamiento: La aplicación precoz del tratamiento antibiótico y el soporte hemodinámico adecuado mejoran de manera significativa la supervivencia. La sepsis requiere una identificación rápida y un tratamiento inmediato. Por ello, la rapidez con la que se afronte el problema y se consiga un diagnóstico de sospecha o confirmación y la aplicación de las medidas de tratamiento iniciales de “resucitación”, serán determinantes. El tratamiento antibiótico es muy importante, porque su retraso influye en la mortalidad.

En el caso que nos ocupa, en el paciente, tras acudir dos veces a un centro médico, no se realizó una evaluación física completa en la asistencia ni a los 7 ni a los 15 días de vida, donde sólo se le indicó un tratamiento con un suplemento nutricional. Tuvo que ser a los 18 días cuando se constató una pérdida de peso –en vez de estar ganándolo- y una alimentación exclusivamente con fórmulas lácteas. A pesar de este dato de alarma objetivo, no se realizó ninguna determinación analítica al bebé para investigar el origen de esta alteración. Por tanto, la actuación médica solo se limitó a prescribir el cambio de tetilla del biberón.

El día 10 de febrero de 2013, cuando el bebé ya tenía casi un mes de vida y llevaba con síntomas desde la primera semana, se derivó por su poca ganancia de peso a un centro hospitalario, en el que ingresó. Tras la primera valoración se le encontró con muy mal estado y la analítica realizada constató la existencia de una elevación marcada de la proteína C reactiva 30 veces superior a la normalidad, por lo que la probabilidad de que el bebé tuviera sepsis fue ya muy alta. Sin embargo, durante la estancia del bebé en este centro hospitalario no recibió ningún tratamiento antibiótico para la sepsis, produciéndose una pérdida de oportunidad de tratamiento antibiótico fundamental para mejorar su pronóstico y supervivencia.

Importancia del factor tiempo

Unas horas después –en la madrugada del día siguiente- y viendo que no mejoraba, se decidió trasladar al bebé a un hospital de referencia por mar y luego por carretera -y no por aire para acortar el tiempo de traslado- por motivos desconocidos. Durante el trayecto tampoco se le administró ningún tratamiento antibiótico.

En este hospital se constató la recepción de la analítica del hospital de origen y, a pesar de ver la presencia se signos de sepsis, junto con una elevación de la proteína C reactiva, tampoco en esta ocasión se administró ningún antibiótico hasta las 18 de ese mismo día, que se inició una primera dosis de un tratamiento con ceftazidima y amikacina. Este retraso en el inicio del tratamiento antibiótico fue un contribuyente fundamental en el fatal desenlace de la paciente. El tratamiento adecuado para la sepsis no se inició hasta que no ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos, unas horas después de que se conociera el diagnóstico de sepsis.

Por tanto, y como conclusión, si la atención sanitaria que recibió el bebé hubiese sido diligente, con la pericia esperada -correcta interpretación de síntomas, signos y datos de laboratorio-, prudente y oportuna –administrando los antibióticos de forma inmediata-, se habrían dado otras oportunidades para frenar y revertir el proceso de sepsis y el posterior fracaso multiorgánico que ocasionaron el fallecimiento de este bebé que nació sano y que murió a los 45 días del parto, pudiéndose evitar este desenlace .

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Etiquetado en #Sepsis, #Recien nacido

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