Publicado en 9 Abril 2014

Doña Y.Z. Z., de 25 años de edad, con antecedentes de cesárea previa, cursó su segundo embarazo con fecha de ultima regla (FUR) el día 21 de julio de 2009. Se programó el ingreso el día 7 de mayo de 2010 para maduración cervical y por tanto conclusión del embarazo.

A las 9:00 horas de este día , la paciente ingreso en el Hospital y se le colocó un registro cardiotocográfico, que mostró un ritmo comprimido de la frecuencia cardíaca fetal y se le administro un comprimido de Cytotec® (misoprostol), una prostaglandina estimulante de la contracción uterina y que provoca la maduración cervical.

A las 16:45 horas –tras 7 horas y 45 minutos desde su ingreso-, se exploró a la paciente y se constató una dilatación cervical de 2 centímetros y una presentación fetal sobre el estrecho superior de la pelvis. El registro cardiotocográfico apreció una hiperdinamia uterina con fases de hipertonía, que produjeron en el feto un ritmo comprimido e incremento de la frecuencia cardiaca.

A las 19:00 horas se exploró a la paciente y se apreció una dilatación del cuello uterino de 3 centímetros, una taquisistolia uterina mantenida y disminución de la frecuencia cardiaca fetal, claramente sugerentes de una pérdida del bienestar fetal.

A las 23:00 horas, se exploro a la paciente y se describió la existencia de una “dinámica uterina de 3 contracciones en 10 minutos, con una duración de 35 segundos, una presentación fetal cefálica, ubicada entre el II-III plano de Hodge y una frecuencia cardiaca fetal de 140 latidos/minuto”.

A las 23:10 horas, se indico la realización a Doña Y.Z. Z., de un parto instrumental con fórceps. Se extrajo un varón vivo, de 3900 gramos de peso, hipotónico, con una determinación del Ph del cordón umbilical de 6.92. Tras la reanimación inicial se apreció una hipotonía y escaso esfuerzo respiratorio, con tiraje subcostal e intercostal y quejido audible, por lo que se trasladó a la Unidad de Neonatología de referencia, a través del Servicio de Traslado de Pacientes Críticos y aplicando el protocolo de enfriamiento cerebral. Tras el periodo expulsivo se constató la presencia de hipotensión arterial de la paciente y sangrado vaginal.

A las 23:40 horas se decidió hacer a Doña Y.Z. Z., una laparotomía exploradora (apertura de la cavidad abdominal) en la que no se apreció hemoperitoneo (sangre libre en cavidad abdominal), se procedió a la apertura vesical y no se encontró lesión en la misma; y ante la persistencia de la hipotensión arterial e hipotonía uterina se decidió realizar una histerectomía subtotal [1]

En la valoración del sangrado existió una gran discrepancia entre la apreciación hecha por la médica asistente al parto - 500 mililitros en total - y la valoración de importante sangrado que realizo la médica anestesista. La paciente preciso en quirófano la reposición de volumen y la transfusión de 4 UI de glóbulos rojos sedimentados.

A las 24:00 horas –durante el procedimiento quirúrgico de histerectomía-, Doña Y.Z. Z. presentó una parada cardiaca que precisó medidas de reanimación avanzadas, que consiguieron el retorno a un ritmo cardiaco normal.

A las 2:00 horas del día 8 de mayo de 2010 la paciente ingreso en la UCI con una sangre incoagulable compatible con una coagulopatía de consumo [2] del paciente critico. Se solicitaron glóbulos rojos sedimentados, plasma y plaquetas que no se llegaron a transfundir y a las 3:45 horas del día 8 de mayo de 2010 Doña Y.Z. Z sufrió una segunda parada cardiorrespiratoria que no respondió a las medidas de soporte vital avanzado y provocó su fallecimiento. 

Sufrimiento fetal y muerte materna tras usar fórceps...

Cual fue la causa de muerte de la paciente..?

Existió mala praxis en esta ocasión…? de que tipo …? donde…?

La respuesta, la próxima semana…

 

[1] Histerectomía Subtotal: Extracción de los 2/3 superiores del útero, dejando cuello uterino, trompa de Falopio y ovarios. 

[2] Coagulopatía de Consumo: Es un trastorno grave en el cual las proteínas que controlan la coagulación de la sangre se vuelven anormalmente activas.

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Publicado en 12 Febrero 2014

Otitis que acabó en sordera: sí existió mala praxis médica

Tras exponer la semana pasada un caso sobre una otitis que terminó en sordera, presentamos en este artículo la resolución del mismo. La paciente B.R.O., de 50 años de edad, acudió en 2010 a su médico de cabecera por faringitis y dolor de oído y acabó en 2012 con incapacidad permanente en grado total por lo citado.

Los hechos comenzaron el día que la paciente acudió a su médico de cabecera, el 17 de noviembre de 2010, al mostrar un cuadro de otitis media supurativa con pérdida de la capacidad auditiva (hipoacusia) y zumbidos en el oído (acúfenos), por el que no recibió un tratamiento con anti-inflamatorios y antibióticos contra las cepas bacterianas más frecuentes.

A los 14 días de la primera atención defectuosa de su otitis media supurada, la paciente tuvo que acudir al Servicio de Urgencia de un hospital por vértigos e inestabilidad, y se constató el empeoramiento del cuadro inicial con complicaciones más serias, derivadas de un mal manejo inicial, afectando al oído interno, que provocó esas manifestaciones de vértigo, pérdida de audición y zumbidos. En esta ocasión se actuó diligentemente ya que se pidió la ayuda del otorrinolaringólogo de guardia.

Sin embargo, de manera inexplicable éste no acudió a valorar a la paciente y solo dio instrucciones vía telefónica y sin haberlo examinado, de administrar corticoides y antibióticos. Sin embargo, el médico de guardia, por su parte, decidió prescribir antibióticos pero no corticoides.

Al día siguiente, B.R.O. acudió por segunda vez en 24 horas a Urgencias por el empeoramiento progresivo de sus síntomas. Se le administró un tratamiento sintómatico pero no se le prescribieron tampoco corticoides. Es más, no se brindó al paciente la posibilidad de una miringotomia (una incisión en el tímpano) para el drenaje de las secreciones purulentas ni se barajó la alternativa de un ingreso hospitalario.

Retraso crucial

Tras tres visitas a Urgencias posteriores tras las dos citadas por los mismos síntomas, y con las complicaciones en aumento, en su quinta visita se le indicó un tratamiento anti-inflamatorio con glucocorticoides (deflazacort), lo que permitió contar con una herramienta para el tratamiento de la otitis media supurativa y la prevención de esas complicaciones con 30 días de retraso. Este retraso ocasionó en B.R.O. secuelas irreversibles como la hipoacusia izquierda y otras secuelas, como el vértigo, altamente incapacitantes.

En definitiva, si el tratamiento otorgado a la paciente hubiera sido precoz y diligente, incluyendo la administración de antibióticos desde el inicio y el seguimiento progresivo de un especialista en otorrinolaringología, se le habrían otorgado a la paciente otras oportunidades y posibilidades más favorables para la curación del proceso infeccioso y su recuperación, con altas probabilidades de mitigar sus secuelas. Por esta negligencia, la paciente fue incapacitada permanentemente en grado total.

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Publicado en 11 Febrero 2014

Tres pasos básicos por si crees que ha existido una negligencia médica

En ciertas ocasiones, la salud de un paciente que acude a un centro sanitario se pone en entredicho por una actitud no correcta del profesional sanitario o del propio sistema de salud, lo que puede llegar a producir una negligencia médica.

Sin embargo, ¿cómo detectar una mala praxis o una negligencia médica? ¿Qué hacer en ese caso? ¿Denunciar es la única vía? En este artículo vamos a orientar con unos sencillos pasos sobre lo que puede hacer un paciente, sus familiares o tutores legales si cree que ha sufrido una negligencia médica.

  1. Lo primero de todo es cerciorarse de que el paciente ha sufrido un daño y que ese daño es directamente responsabilidad de la actuación sanitaria, y de que esos hechos han existido y puede probarlos.
  2. Informarse de qué profesionales le pueden ayudar y darle cobertura para iniciar los trámites legales necesarios.
  3. Realizar un Estudio de Viabilidad de Demanda por Responsabilidad Profesional. Si el estudio sale positivo, puede interponer una reclamación en diferentes ámbitos.

Los casos de mala praxis médica pueden probarse si se consigue demostrar que los médicos han incumplido su deber y han cometido una negligencia impericia y/o imprudencia.

Cuando se presenta una demanda por mala praxis médica es necesario contar con pruebas objetivas y contundentes que permitan mostrar una relación causal entre el médico y el daño del paciente.

Por eso, si crees que has podido sufrir una negligencia médica tienes que realizar una evaluación exhaustiva y contundente. Y para eso lo mejor es consultar a especialistas en la materia.

¿Crees que has podido sufrir una negligencia médica?

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