Resolución caso sepsis en un bebé de 45 días: Sí existió mala praxis médica por impericia e imprudencia en la actuación sanitaria

Publicado en 15 Enero 2014

Resolución caso sepsis en un bebé de 45 días: Sí existió  mala praxis médica por impericia e imprudencia en la actuación sanitaria

Tras exponer la semana pasada un caso de sepsis en un niño que tras nacer sano murió a los 45 días de vida, esta semana vamos a abordar la resolución del mismo para saber si existió mala praxis o no, y en ese caso, de qué tipo. Sin embargo, antes de la resolución del Estudio de Viabilidad, es importante tener claros los siguientes conceptos:

  • Sepsis: La sepsis es un conjunto de situaciones clínicas provocadas por la respuesta sistémica del organismo ante una infección localizada. A medida que la enfermedad evoluciona, el paciente desarrolla una disfunción orgánica o un fallo en lugares distintos del primer punto de infección.
  • Sepsis neonatal: Se denomina sepsis neonatal en la que aparece durante el primer mes de vida. En esta etapa de la vida la sepsis se asocia con una elevadísima mortalidad.
  • Etiología y diagnóstico: La sepsis puede ser originada por cualquier microorganismo. La evolución final es común, provocando un fallo multiorgánico y el fallecimiento del paciente si no se toman las medidas terapéuticas adecuadas. Como uno de los marcadores bioquímicos más extensamente utilizadas está la proteína C reactiva, cuya presencia en valores altos se asocia con una alta probabilidad de sepsis.
  • Tratamiento: La aplicación precoz del tratamiento antibiótico y el soporte hemodinámico adecuado mejoran de manera significativa la supervivencia. La sepsis requiere una identificación rápida y un tratamiento inmediato. Por ello, la rapidez con la que se afronte el problema y se consiga un diagnóstico de sospecha o confirmación y la aplicación de las medidas de tratamiento iniciales de “resucitación”, serán determinantes. El tratamiento antibiótico es muy importante, porque su retraso influye en la mortalidad.

En el caso que nos ocupa, en el paciente, tras acudir dos veces a un centro médico, no se realizó una evaluación física completa en la asistencia ni a los 7 ni a los 15 días de vida, donde sólo se le indicó un tratamiento con un suplemento nutricional. Tuvo que ser a los 18 días cuando se constató una pérdida de peso –en vez de estar ganándolo- y una alimentación exclusivamente con fórmulas lácteas. A pesar de este dato de alarma objetivo, no se realizó ninguna determinación analítica al bebé para investigar el origen de esta alteración. Por tanto, la actuación médica solo se limitó a prescribir el cambio de tetilla del biberón.

El día 10 de febrero de 2013, cuando el bebé ya tenía casi un mes de vida y llevaba con síntomas desde la primera semana, se derivó por su poca ganancia de peso a un centro hospitalario, en el que ingresó. Tras la primera valoración se le encontró con muy mal estado y la analítica realizada constató la existencia de una elevación marcada de la proteína C reactiva 30 veces superior a la normalidad, por lo que la probabilidad de que el bebé tuviera sepsis fue ya muy alta. Sin embargo, durante la estancia del bebé en este centro hospitalario no recibió ningún tratamiento antibiótico para la sepsis, produciéndose una pérdida de oportunidad de tratamiento antibiótico fundamental para mejorar su pronóstico y supervivencia.

Importancia del factor tiempo

Unas horas después –en la madrugada del día siguiente- y viendo que no mejoraba, se decidió trasladar al bebé a un hospital de referencia por mar y luego por carretera -y no por aire para acortar el tiempo de traslado- por motivos desconocidos. Durante el trayecto tampoco se le administró ningún tratamiento antibiótico.

En este hospital se constató la recepción de la analítica del hospital de origen y, a pesar de ver la presencia se signos de sepsis, junto con una elevación de la proteína C reactiva, tampoco en esta ocasión se administró ningún antibiótico hasta las 18 de ese mismo día, que se inició una primera dosis de un tratamiento con ceftazidima y amikacina. Este retraso en el inicio del tratamiento antibiótico fue un contribuyente fundamental en el fatal desenlace de la paciente. El tratamiento adecuado para la sepsis no se inició hasta que no ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos, unas horas después de que se conociera el diagnóstico de sepsis.

Por tanto, y como conclusión, si la atención sanitaria que recibió el bebé hubiese sido diligente, con la pericia esperada -correcta interpretación de síntomas, signos y datos de laboratorio-, prudente y oportuna –administrando los antibióticos de forma inmediata-, se habrían dado otras oportunidades para frenar y revertir el proceso de sepsis y el posterior fracaso multiorgánico que ocasionaron el fallecimiento de este bebé que nació sano y que murió a los 45 días del parto, pudiéndose evitar este desenlace .

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