Caso de glucoma infantil ¿Existió mala praxis?

Publicado en 21 Octubre 2013

El menor B.A.E., sin antecedentes patológicos de interés y contando con dos meses de edad, acudió el 19 de noviembre de 2011 al H.U.C., debido a la presencia de lagrimeo y secreciones en el ojo derecho. En dicho centro, tras una revisión, se le recomendó aplicar Gentadexa® (dexametasona, gentamicina y tetrizolina) colirio cada 8 horas en el ojo afectado, masajes de la vía lagrimal y lavados con suero fisiológico.


Sin embargo, cuatro meses después, los padres llevaron al bebé a una clínica oftalmológica. tras percibir un cambio en la coloración del ojo derecho, con lagrimeo y secreciones. En dicha exploración se encontró una presión intraocular elevada en el ojo derecho y una córnea edematosa, con un diámetro mayor que la del ojo izquierdo. La exploración se completó con el diagnóstico de una obstrucción congénita de la vía lagrimal derecha y de glaucoma del ojo derecho, éste último de causa congénita o secundaria. Debido al diagnóstico, se procedió al sondaje del conducto lagrimal del ojo derecho, se suspendió el tratamiento farmacológico iniciado en diciembre y comenzando un tratamiento local con Tobrex® (tobramicina) y Azarga®(brinzolamida y timolol) en colirio.

El 22 de marzo de 2012 el bebé fue valorado en otra clínica, donde se realizó el diagnostico de glaucoma congénito del ojo derecho y se derivó al paciente para un eventual tratamiento quirúrgico.

 

Realización de fondo de ojos

El 24 de marzo de 2012 se exploró al paciente en quirófano y se encontró en el ojo derecho un edema corneal sin estrías de Haab 3 y una cámara anterior amplia sin apreciar además "signos de glaucoma secundario, una pupila sin alteraciones y un ángulo iridocorneal no pigmentado que pareció abierto pero sin poder apreciar detalles”. En el fondo del ojo derecho se encontró una excavación 8/10 concéntrica, con anillo neurorretiniano residual, una longitud axial de 22.79 milímetros; con una presión intraocular del ojo derecho de 24 mm de Hg. En el fondo del ojo izquierdo se apreció la presencia de una papila con una excavación central de 2/10 y una longitud axial de 21.04 milímetros; con una presión intraocular del ojo izquierdo de 12 mm de Hg. El diámetro corneal en el ojo derecho fue de 12.5 por 11.75 milímetros y en el ojo izquierdo de 11 por 10.75 milímetros. La paquimetría realizada para medir el grosor de la córnea en el ojo derecho fue de 640 micras y en el ojo izquierdo fue de 534 micras.


Tras la revisión y en vista de los resultados expuestos, se añadió la administración local de Xalatán® (latanaprost) por la noche al tratamiento hipotensor ocular previo con Azarga. El control de la presión intraocular fue incompleto por lo que se indicó administrar además acetazolamida por vía oral.


En mayo de 2012, el registro de la presión intraocular continuó alterado, por lo que se efectuó una goniotomía nasal del ojo derecho, procedimiento quirúrgico que se repitió el día 21 de junio.


En agosto de 2012, tras varias visitas en las que el paciente presentó un buen control de la presión intraocular, se confirmó que existieron lesiones anatómicas irreversibles de ese ojo, que fueron las siguientes:

 

  1. El aumento de excavación del nervio óptico,
  2. Un incremento de la longitud axial del globo ocular,
  3. Estrías de Haab corneales
  4. Miopización con riesgo de ambliopía por anisometropía (se puede producir un ojo vago debido a la importante diferencia de graduación entre un ojo y el otro).

 

Agravándose, además, con imposibilidad de establecer con seguridad el pronóstico visual del ojo derecho a largo plazo.


¿Crees que existió mala praxis? ¿En qué momento? ¿De que tipo?

 

La solución, el próximo miércoles en este mismo blog.

 

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